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2024: un camino sinuoso, pero con mayor confianza

A las puertas de un nuevo año, diversos integrantes de la cadena de valor de la construcción comentaron sus expectativas consultados por Áreas Globales. Con balances diversos del 2023, se refleja una perspectiva favorable.

Rafael Valera, director de Brokerage de Cushman & Wakefield, indica que “con la elección presidencial ya definida, se disiparon las incertidumbres sobre el rumbo económico del próximo gobierno. Aunque aún falta conocer los detalles de cómo se implementará el plan económico, hemos notado un renovado interés en la ocupación de oficinas en alquiler, que poco a poco, muestra signos de recuperación en la demanda”.

No obstante, aclara que es relevante destacar que el tamaño promedio de las oficinas buscadas ha disminuido por al auge del trabajo remoto, y a pesar de los impactos de la pandemia y del contexto económico, el mercado de oficinas está demostrando signos claros de resiliencia.

En cuanto a la demanda, el especialista la sitúa motorizada principalmente por sectores de tecnología, farmacéutica, consultoría, entre otros. Las oficinas más solicitadas son aquellas listas para mudarse, ubicadas en edificios de última generación en submercados consolidados, con excelente acceso a transporte público y excelente accesibilidad.

“Dado que aún existen oportunidades interesantes en algunas ubicaciones, una parte significativa de la demanda busca elevar la calidad de sus espacios, mejorando la experiencia de sus colaboradores. En resumen, el mercado de oficinas presenta perspectivas prometedoras para el 2024 impulsadas por la constante búsqueda de los ocupantes por lograr una mejora significativa en la calidad de sus espacios”

Por su parte Domingo Speranza, CEO de Newmark, consideró que “el año 2023 se caracterizó por estar todo en suspenso, producto del extenso proceso electoral y cómo fue desarrollándose creando mayor incertidumbre día a día. Pese a esto tuvimos algunos períodos de actividad y operaciones, tanto en el sector logístico como el de oficinas, y ventas de terrenos importantes’’.

Y afirma que termina el año, no sin incertidumbre, pero con sensación de cambio de época y la esperanza de que en un plazo razonable el desorden macroeconómico y la inflación se ordenen y comiencen a haber inversiones y mayores certezas.”Imaginamos un primer semestre complicado, pero aún viendo luz al final del camino”, concluye.


PRONOSTICOS 2024

Miguel Ludmer, director de Interwin, consideró que durante el 2023, el mercado inmobiliario estuvo activo, sin perjuicio de haber sido un año electoral presidencial, con la inflación que hubo y la volatilidad que experimentó el tipo de cambio.” Nosotros notamos a lo largo de todo el año un nivel de actividad bastante positivo, que incluso superó casi en un 50% nuestros resultados del año 2022, bastante sorprendente para el entorno macroeconómico, político, financiero y monetario”.

Respecto de lo que esperan para el 2024, intuye que va a ser un año de actividad sostenida, donde mucha gente elegirá los inmuebles, como un lugar seguro para guardar sus dólares o sus ahorros. “Vemos muchísima gente, tanto desarrollistas en todos los niveles, inversores y compradores ávidos por invertir en Real Estate en Buenos Aires” asegura. Aunque reconoce que al no contarse con crédito bancario, y hasta que no bajen las tasas de inflación va a ser difícil esa posibilidad.

En síntesis, observa un mercado activo y optimista, y en la medida que el nuevo gobierno disponga de una política más abierta y de medidas acertadas para calmar la inflación, entiende que toda esa ebullición de precios – aunque en principio ciertos costos relacionados con los dólares del tipo de cambio oficial se van a incrementar – finalmente se depurará y calmará y los costos especulativos van a desaparecer para arribar a guarismos más eficientes.

Maria Ines Kries, gerente comercial de Newland, también describió al 2023 como con cierta estabilidad. “A pesar de algunas fluctuaciones, las ventas se mantuvieron en promedios muy similares a los del 2022. La anticipación de un panorama menos favorable se disipó gracias a aquellos que optaron por seguir invirtiendo o por cambiar sus propiedades. Esta vez, no fueron tanto los inversores sino los consumidores finales los más activos, individuos principalmente interesados en ampliar los ambientes de sus hogares o en adquirir para futuras generaciones”.

En términos de negociaciones, comentó, el año tampoco fue particularmente agresivo en cuanto a ofertas recibidas, y el sistema de cuotas desempeñó un papel crucial, ya que permitió obtener plazos para el pago de las unidades sin la necesidad de un desembolso total, como suele suceder en propiedades ya finalizadas. Esta tendencia está intrínsecamente ligada a la noción de el mercado inmobiliario parece haber alcanzado su punto más bajo en términos históricos. “Con el valor de la construcción en aumento constante en dólares, parece improbable que los precios disminuyan aún más” opinó.

Mirando hacia el futuro, el 2024 lo vislumbra como un año de prometedoras expectativas. La eventual derogación de la ley de alquileres podría atraer nuevamente a nuevos propietarios e inversores, expandiendo la oferta y posiblemente estabilizando el mercado a largo plazo. Si bien este proceso no será inmediato, podría marcar un cambio significativo.

“Además, un nuevo gobierno suele generar un ambiente de esperanza y, con las medidas adecuadas, podría incentivar a aquellos con ahorros a seguir invirtiendo. Es probable que este año veamos un cambio en la dinámica de compradores e inversores. En conclusión, el 2024 podría marcar el inicio de un repunte en los precios de las propiedades, anticipando un cambio gradual pero sostenido en el mercado inmobiliario”.


EL MERCADO SUBURBANO

Esteban Edelstein Pernice, de Castex, opinó que en 2023, el mercado inmobiliario suburbano se vio influenciado por un largo proceso electoral y un contexto económico desafiante, específicamente en la construcción de viviendas, con aumentos de precios y escasez de productos. La construcción enfrentó dificultades para obtener cotizaciones, exacerbando la incertidumbre.

“Sin embargo, los barrios cerrados tuvieron un notable desempeño en ventas, posiblemente impulsado por el cambio profundo que se produjo post-pandemia, y que llevó a muchas personas a reconsiderar sus valores y prioridades. Esto condujo a un creciente interés en localidades suburbanas como Ezeiza, Tigre, San Vicente, Pilar o Hudson, entre muchas otras, donde las familias buscaron una vida con más bienestar y esta tendencia continúa en curso”.

El empresario indica que con la elección presidencial ya definida, se verá finalmente como se presentará el 2024, sin negar que ciertamente se juegan ciertos sentimientos de incertidumbre, vislumbra un año más productivo.

Sus argumentos se sustentan “en los mayores ingresos de divisas en la economía que se anticipan con la campaña agrícola, ya sin sequía; en el posible acuerdo con el FMI y en la implementación del gasoducto con el que se espera alcanzar el autoabastecimiento energético. A pesar de la persistente inflación, la demanda en el mercado suburbano se mantiene, y refleja la tendencia de organizar la vida laboral en función del lugar donde se puede vivir, y no al contrario”.

Sin embargo, concede, los desafíos continúan, especialmente en relación con los créditos hipotecarios, cuya viabilidad depende de lo que pueda lograrse para controlar la inflación, un objetivo clave del nuevo gobierno y un desafío para todos los argentinos.


Fuente: Áreas globales

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