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Huergo 475: una torre fuera de serie en el próximo “barrio joven” de Buenos Aires

De impactante diseño vanguardista y justo frente al Paseo del Bajo, el desarrollo incluye áreas de socialización que favorecen la conexión entre sus habitantes.

No alcanzan los dedos de la mano para enumerar las ventajas que como locación tiene Huergo 475: cerca de allí están algunos de los más prestigiosos centros de estudio, Puerto Madero y el Puente de la Mujer, la Reserva Ecológica, bellísimos parques, una vibrante oferta gastronómica, una docena de museos y centros culturales, parte de la más destacada arquitectura porteña y como si fuera poco, el Río de la Plata siempre a la vista.

La torre lleva la marca de Consultatio y el estudio Adamo Faiden y con su peculiar silueta -mediante una serie de desplazamientos horizontales- genera un diálogo específico con su entorno inmediato. Este edificio de 38 pisos consigue capturar las mejores vistas del río y la ciudad.

Todo el proyecto asume el desafío que proponen los nuevos modos de habitar en el mundo de hoy, incluyendo un gran número de áreas destinadas al encuentro social y una cercanía a puntos relevantes de Buenos Aires que refuerza además el vínculo de sus residentes “por fuera” del edificio.

“Nos enfocamos en las actividades que los jóvenes suelen desarrollar durante el día, que van desde estudiar y comer con amigos hasta hacer deporte y lavar la ropa, y a todas les dimos una situación especial dentro del edificio”, resume Sebastián Adamo, socio fundador del estudio Adamo Faiden.

“Democratizamos el uso del edificio en altura –añade-, porque desde esos lugares ‘especiales’ en los que sus habitantes se van a encontrar será posible a la vez disfrutar de todas las perspectivas de la ciudad. Por eso, quien compre -por ejemplo- una unidad en el piso 3, podrá ir a correr a la terraza del piso 6, estudiar al piso 11, compartir un almuerzo o una cena en el 36 o darse un baño y tomar sol en la piscina del 38. De esta forma la experiencia que brinda la altura es algo que les pertenece a todos los habitantes por igual”.

Pensado para que la conexión suceda

Los 1.500 metros cuadrados de espacios comunes totalmente equipados hacen de Huergo 475 un hábitat “integral”. “No nos gusta el rótulo de ‘amenities’, porque los amenities suelen funcionar como un agregado periférico a la vivienda. En este caso los espacios comunes fueron pensados para que los habitantes puedan extender su experiencia doméstica y compartirla con el resto de sus vecinos.”, marca también Adamo.

Los espacios de uso común se distribuyen en cuatro sectores diferenciados:

Club. Incluye gimnasio, sala de yoga y relajación, pista de running y espacios para fitness, todo con espectaculares vistas hacia la ciudad y a la altura de los remates de los edificios y las copas de los árboles.

Campus.Queda en el piso 12 e incluye biblioteca, sala de estudio y una situación perfecta para el co working y el cruce de ideas, con salas adaptables a modalidades de trabajo grupal o individual e inspiradoras vistas sobre Puerto Madero, con mucha quietud para estudiar y crear.

Community.Un espacio en doble altura en el piso 36 para el encuentro en comunidad con cocina gourmet, laundry, sala de juegos y SUM en doble altura.

Rooftop.El piso 38 se reservó para la piscina climatizada, parrillas y un increíble sky garden en la cima del edificio, con miradores donde descubrir las mejores postales de Buenos Aires.

Por donde se la mire, una organización singular En Huergo 475 existen tanto studios como lofts y departamentos de uno, dos y tres ambientes con cuatro orientaciones que proponen vistas diferentes, aunque en todos los casos bien impactantes, con el río y la reserva o bien el skyline porteño como protagonistas.

La construcción incluye tres subsuelos para cocheras, así como espacio para bicicletas. “Todos los departamentos fueron diseñados para un usuario específico. En el caso de las unidades de dos dormitorios fueron pensadas para que las habitaciones estén separadas por el estar, brindando la posibilidad de que allí puedan convivir amigos o familiares que necesiten cierta intimidad o independencia”, precisa Adamo respecto del diseño de las unidades.

Una nueva forma de habitar

El proyecto prevé además para planta baja una serie de locales comerciales y una plaza de acceso público con 2.800 metros cuadrados de parque como un nuevo lugar de encuentro.

“La plaza funciona como una suerte de ‘coronamiento’ de una serie de parques que se despliegan desde el CCK hasta la torre, vinculando nuestro espacio verde a uno de los espacios públicos más significativos de nuestro país. Al pie del edificio proyectamos un pasaje que conecta la plaza con dos comercios y el hall de acceso a la torre. En este proyecto entendimos que estos espacios deben abrirse al público, ser lugares donde se pueda compartir actividades de los residentes de la torre con toda la sociedad. Observamos que es la mejor manera de activar la vida en la calle y que esto será un activo de gran valor no solo para el edificio, sino también para todo el barrio”, dice el arquitecto.

Y concluye: “Resulta muy interesante para nosotros poder trabajar con una empresa como Consultatio, donde se presta tanta dedicación a construir edificios de calidad. Es un placer poder diseñar en estas condiciones, poder crear un producto tan cuidado y que sea capaz de abordar los nuevos modos de habitar”.

Fuente: La Nacion

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